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Vacaciones en familia sin arruinarse: trucos para ahorrar

29 agosto, 2017
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Que no es lo mismo viajar dos que tres, cuatro o más nos queda claro en cuanto empezamos a presupuestar las vacaciones anuales. Si antes te apañabas con una habitación en cualquier sitio o tenías que coger un vuelo por ser más barato a las 4 de la mañana lo hacías. Pero entonces llegaron estas terribles   adorables personitas y tu manera de viajar tiene que modificarse. ¿Abandonar? Nunca.

Así que vamos allá con algunas cosas que  vamos aprendiendo de esto de viajar cuatro (o este año ocho como habréis visto si nos habéis seguido por Instagram).

 

Planificación. Da igual si vas a ir a la playa, a la montaña o a dar la vuelta al mundo. El tiempo corre en tu contra. Dejar todo para última hora nunca es buena idea si viajas en familia. Decidid un destino, acorde a vuestro presupuesto inicial y vamos allá :

-Alojamiento: atrás han quedado ya las épocas de baños compartidos o albergues. No es por pijerío, sino que ir con niños hace que tengas que pensar en su comodidad, recorrer medio hotel para un pis nocturno, créeme no te va a parecer buena idea. Ni cargar con cunas, bañeras y demás aparataje infantil. Desde hace años reservamos nuestras vacaciones el 95% de las veces aquí. Puedes reservar con muchos meses de antelación y conseguir un buen precio. Aparte, nos gusta la posibilidad de anular la reserva hasta casi el último día, porque ya sabemos que con niños es todo mucho más imprevisible. También hemos tenido muy buena experiencia cuando ha surgido algún contratiempo y hemos tenido que contactar desde el extranjero, se han ganado nuestra confianza de verdad. Otras opciones  también tienen sus ventajas si vas buscando algún tipo de alojamiento con otras características a las habituales. Elijas la opción que elijas, anticiparte a la gran oleada de buscadores de gangas antes de las fechas clave es tu mayor baza.

 

-Desplazamiento: si vas a viajar en avión te recomiendo estar suscrito a las newsletter de las principales compañías. Es cierto que hay muchas páginas de comparadores de vuelos que son bastante útiles, pero el enterarte de ventas “exclusivas” en el momento te ayudará en muchos casos a decidirte por un destino u otro y poder comprar los billetes con meses de antelación.

 

 

Si tu opción es el coche, también tenemos maneras de ahorrar durante el trayecto. No te va a quedar más remedio que echar gasolina y parar a estirar las piernas (o pis, o caca, o…) Aprovecha el momento y hazte con una tarjeta de fidelización. Existen tarjetas como la tarjeta MiBP con la que no solo puedes ahorrar en combustible cada vez que repostas, sino que con el programa de puntos conseguirás importantes descuentos en muchas marcas conocidas sin ningún esfuerzo adicional, tan solo entregarla al echar gasolina.

 

 

 

                               y a contramarcha, por favor

 

¿Prefieres el tren? un poco más complicado pillar ofertas, pero no imposible. Tendrás que hacer un seguimiento exhaustivo a la página de Renfe a la caza y captura de alguna ganga. También en Facebook la gente se organiza para conseguir billetes más baratos.

Gastos: aunque es casi imposible anticipar cada gasto que puede surgir, se puede hacer una estimación. Hay que comer, algún capricho de los peques, el imán para la nevera o el flotador de unicornio de moda. Para comer, dependiendo también del alojamiento elegido, habrá comidas en restaurantes o chiringuitos todos los días o si hemos optado por un apartamento (como este año nosotros) quizá prefiramos la comodidad de comer en “casa”. En ambos casos es posible reducir gastos. Raro es el sitio que no cuenta ya con menús del día, comida casera y con producto fresco que hay que aprovechar para ofrecer a los niños. Si nos toca pasar por el supermercado, volvemos a aprovechar las ventajas que nos puede dar una tarjeta de fidelización, en nuestro caso la tarjeta eroski, con la que acumulamos puntos que nos permiten ahorrar unos euros en carburante con las estaciones de servicio con las que tienen convenio, así como aprovechar los descuentos del propio supermercado. Así que lo que nos ahorramos con todo eso,lo invertimos en helados, que ya se sabe, en la playa saben mejor.

Estas son algunas pautas que sigo para que los viajes no sean un desequilibrio del presupuesto familiar. Si queréis que os amplíe alguna información, no dudéis en preguntar. Como siempre, sabéis que me encanta ayudaros a viajar en familia.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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