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Navarra con niños II: Olite

28 septiembre, 2017
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Anteriormente: lo pasamos bomba en Sendaviva y aún nos queda juerga en el cuerpo para liarla en el hotel.

Me despierto y miro la hora sorprendida y es que esta noche han decidido dormir hasta tarde. Claro. Como tenemos el primer turno de desayunos intentan boicotearme. Pues no. A mí no me quita el buffet nadie. Así que espoleo a la familia y en un pispás nos plantamos en el salón del desayuno. Instalamos a Pitufona en una trona, a modo preventivo, porque si no va a ser imposible desayunar y procedemos a elegir. He de decir que te puedes montar desayuno, y segundo desayuno al estilo de los hobbits porque aquí hay de todo: fruta, bollería, varios tipos de pan, huevos revueltos, choricillos, salmón…

 

Ahora viene lo mejor, si vuestros hijos como los míos, son de desayuno rápido y tú aún no te has untado ni las tostadas…hay un rincón para que se entretengan jugando allí a tu lado mientras acabas de desayunar tranquilamente. Y además, ¡visita de famosos!

 

 

En este tipo de detalles se nota la diferencia de un hotel orientado a la familia, saben como son los peques y encuentran soluciones. Si os animáis a probar, las habitaciones familiares gozan de una promoción Family4U  conseguís buen precio y alguna sorpresa.

Nos despedimos de Mickey y emprendemos rumbo a Olite. Mi idea inicial era visitar las Bardenas Reales, que desde mi punto geográfico friki les tengo ganas, pero lo dejamos para otra ocasión, eso sí, como estábamos tan cerquita pude asomarme un poco.

 

 

En menos de media hora nos plantamos en Olite, y supimos que habíamos acertado. Es un pueblo precioso, pequeño y bien conservado cuyo máximo atractivo es el Palacio Real de Olite y el Parador, uno al lado del otro.

 

 

Aquí, si os gusta la fotografía como a mí, puede ser una locura. Se puede subir a todos los torreones del Palacio y las vistas desde allí son increíbles. Os aconsejo ir a primera hora, cuando acabamos nuestra visita la afluencia ya era grande e incluso había cola para entrar, nosotros llegamos sobre las 11.00 (tampoco hay que madrugar como veis) y lo visitamos con total tranquilidad. No es accesible para carritos, en la parte de las taquillas veréis un sitio para dejarlos aparcados. Así que una vez más, si vais con peques muy peques, recomendamos mochila, porque además las escaleras son estrechas y así iréis más seguros.

 

Después de subir, bajar y corretear por todas partes decidimos tomarnos un descanso y no había mejor sitio que en la propia plaza del pueblo, la veréis nada más bajar del palacio. Es peatonal y cuenta con varias terrazas. Maravilloso para tomar el vermú y un pincho.

A pesar de estar agustísimo, toca volver a casa, así que nos despedimos del Reyno de Navarra deseando volver a conocer muchos rincones que no ha dado tiempo a ver.

Espero que hayáis disfrutado con la crónica del viaje y como siempre, si os puedo ayudar en algo, comentadme.

 

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