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Descubriendo Tossa de Mar

10 Enero, 2017

Ahora que aprieta el frío me pongo a escribir sobre las vacaciones de verano del año pasado. Así somos, a contracorriente.

Teníamos una cuenta pendiente con la zona de la Costa Brava, ya que aparte de Barcelona, no conocíamos nada y había que poner remedio a esto. Tras la pertinente investigación (me encanta planear viajes, para mí forma parte del encanto de viajar) y con las recomendaciones de MammaLovesCat nos decidimos por aposentar la base de operaciones en Tossa de Mar y desde allí realizar las excursiones que nos apeteciese, sin pasarnos, porque Pitufona aún era muy peque para andar con el coche todo el día a vueltas.

Para alojarnos escogimos un hotel, para ir con niños cuenta con sus ventajas y desventajas. Es cierto que por lo general es más cómodo un apartamento, pero esta vez decidimos arriesgar y no fue del todo mal quitando las horas de las cenas, y es que nuestros peques decidieron revolucionarse cada día que salíamos a cenar fuera, por pronto que fuese, de manera que al final nos tocaba hacer turnos para cenar. Consecuencia: acabamos cenando más de un día en la habitación del hotel cuando ya conseguíamos dormirlos. En ese aspecto es más cómodo un apartamento, pero el hotel también tiene sus ventajas del “todo hecho” y cuando eso incluye recoger la ingente cantidad de arena que te traes de la playa cada día, es una cuestión a valorar, no me lo negaréis.

Vamos al meollo, estamos en Tossa ¿ y ahora qué?. Tossa es un precioso pueblo que a pesar de ser destino turístico conserva mucho encanto.  El castillo, la zona de callejuelas del centro histórico son encantadoras. Las playas no tienen nada que envidiar a las de otras zonas costeras, limpias y con duchas, vigilancia y esas cosas en las que nos fijamos más cuando vamos con niños. Y chiringuito, of course. En Tossa hay muchas cosillas que se pueden hacer con peques, me centro en las más facilitas por la edad de mis niños pero hay más opciones, por poner un par de ejemplos:

  •  el trenecito (DicoTren) sale del paseo marítimo donde podéis coger los billetes por poco dinero y  sube al faro por toda la ladera. Es todo un acierto, los peques implosionan de felicidad mientras los adultos tememos por nuestra integridad.

 

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  • barco con suelo de cristal: raro es sitio costero que no cuente con alguno de este tipo. El elegido nos llevó desde el punto de embarque por un recorrido incluyendo cuevas naturales en las que a través de los cristales del fondo del barco pudimos ver peces y todo tipo de bichos habitantes del fondo marino. Puedes optar por hacer el recorrido con vuelta al punto de embarque o hacer escala en Cala Giverola para darte un baño y coger alguno de los que vayan de vuelta cuando te aburras. Nosotros decidimos aprovechar y darnos un baño y tomar una cervecita. El baño bien, el chiringuito caro y mal atendido. No se puede tener todo. El viaje en barco fue una aventura para Piticli y Pitufona también disfrutó lo suyo. Consejo: si os mareáis tomad algún remedio antes de subir, hubo un par de pasajeros que casi casi…ejem.

 

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Por supuesto también cuenta con parques y un par de atracciones tan bien puestas que es casi imposible eludirlas, con lo que contad con varias vueltas de tiovivo o carricoches. El tema comida, sin problemas, amplia variedad, tanto si queréis pescado fresco en alguno de los restaurantes típicos del casco antiguo como otras opciones internacionales, en general encontramos bastantes sitios con tronas y adaptados a peques. Y mucha cerveza 0.0 que cuando estás con la teta y con esos calores es un +10 puntos.

Desde Tossa visitamos Lloret de Mar, Blanes, Platja d´aro y Girona. Que le vamos a hacer, si es que somos unos culos inquietos. Nos gustaron todas las excursiones aunque creo que nos quedamos con la playa de Blanes y la visita a Girona, donde, como no, recorrimos los escenarios de Juego de Tronos ( los fans reconocerán muchas imágenes de la serie, entre ellas el Septo de Baelor en la catedral).

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Nuestra experiencia en esta zona de Costa Brava con los peques fue muy buena. En ciertas cosas se nota un verdadero esfuerzo por convertirlo en un destino familiar, tanto a nivel hoteles, atracciones turísticas y una cosa que nos llamó mucho la atención, en las estaciones de servicio, equipadas con microondas, tronas, cambiadores…puede pasar inadvertido si no vas con peques, pero lo que se agradece en las paradas técnicas tener todo a mano no está escrito.

Volveremos, aún nos queda mucha costa por recorrer, esperamos vuestras recomendaciones.

*como veis de todo se aprende y esta vez no nos dejamos la mochila en casa, el porteo nos facilitó muchísimos momentos de las vacaciones.

** tenéis más fotos si buceáis un poco en Instagram

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1 comentario

  • Responder Bebé a Mordor 12 Enero, 2017 al 11:01 am

    Ha sido leer lo del barco de suelo de cristal y casi me da un jamacuco… Ayyyy… Nooo…. Jejeje…
    Yo tengo pendiente el post de las vacaciones del año pasado. Igual para el año que viene lo tengo. xD

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