viajes

Descubriendo Mundaka

4 Julio, 2016

Con el calor que está apretándonos hasta casi la asfixia estos días en ciudad capital, nada mejor que, aunque sea mentalmente, un viaje a entornos más frescos. Esta vez no traspasamos fronteras, y es que como todos sabemos hay maravillas por descubrir muy cerquita de nosotros.

Cuando Piticli tenía 8 meses decidimos que ya era hora de viajar un poquito más allá de Pucela city y decidimos irnos al Norte como buenos seguidores de los Stark que somos. Dado que era el primer viaje más largo del peque quisimos un destino tranquilo pero que tuviese un poco de todo: naturaleza, ciudades cerca y por supuesto buen comer y beber . Y nos decidimos por Mundaka como base de operaciones, y desde ahí hacer un poco de turismo por la zona. El viaje por carretera fue muy bueno, Piticli nos demostró que lo de ir en coche no supone un problema para él, y una vez llegamos a destino tampoco extrañó para nada su nuevo hogar temporal ni la cuna que nos prepararon con mimo en Apartamentos Mundaka. No podíamos haber elegido mejor base de operaciones, un pueblo precioso que fuera de temporada surfera era supertranquilo ( ideal para pasear con un peque) y muy cercano para todas las excursiones que hicimos.

Sitios cercanos a visitar, teniendo en cuenta que llevábamos carrito, Piticli nunca fue amigo del porteo:

  • La ermita de Santa Catalina: un agradable paseo hasta uno de los sitios más encantadores que he visto. Me consta que es un sitio elegido para muchas ceremonias y no me extraña, esas vistas son un lujazo.
  • Bilbao y su ría: por supuesto, no podíamos dejar pasar la ocasión de volver a Bilbao y enseñarle Puppy al peque. Pasear por las siete calles (Barrenkale) chateando y comiendo ricas tapas. Pasar la tarde en el Guggenheim y recorrer la ciudad por el simple gusto de hacerlo, con algún chaparrón incluido que estamos en el Norte y  ya se sabe, no os dejéis la burbuja en casa.

10176015_10203480187743845_924570514465182402_n

 

  • La casa de Juntas de Guernica: siempre tuve curiosidad de conocerla y no me defraudó. Visita muy entretenida de hacer y accesible con el carrito.

10325800_10203480191743945_8661353983945717838_n

  • El bosque pintado de Oma y ermita de San Juan de Gaztegulatxe: aunque no pudimos ir por el tema carrito, lo tengo en mente para la próxima vez que vayamos aprovechando que a Pitufona si le gusta ir de koalita en la mochila.
  • A la vuelta, nunca está de más hacer una paradita en Burgos para comer y ver la Catedral mientras estiráis un poco las piernas del viaje.

Este viaje fue un punto de inflexión y nos animó a continuar nuestra pasión viajera de antes de ser padres, ya que vimos que Piticli no sólo se adaptaba bien a los cambios, si no que disfrutaba un montón. Por supuesto, hubo que adaptar el viaje a sus necesidades horarias de comidas, descanso etc, pero ya vimos que si éramos capaces de viajar con peque, y fue como abrimos la veda a otros viajes que ya vais viendo en esta sección.

 

 

 

 

También te puede gustar

1 comentario

  • Responder Volare oh oh – La Sonrisa Despeinada 21 Julio, 2016 al 8:46 am

    […] ya os contábamos aquí , tras el éxito del primer viaje con Piticli, volvimos a cargar la mochila y decidirnos a viajar. […]

  • Dejar un mensaje

    A %d blogueros les gusta esto: