crianza

A la caza del muñeco de apego

2 diciembre, 2016

La famosa figura del muñeco (peluche, mantita…) de apego es algo que te empieza a sonar cuando tienes un bebé. Hay quien lo llama transicional y otras cosas más científicas pero entre nosotros es el típico muñeco que te llevas a la cama a dormir y te da tranquilidad. En mi caso fue un muñeco (enorme) llamado Nicolás, con el que dormí…ufff hasta ciertas noches de mi adolescencia, así que entiendo muy bien la calma que proporciona.

Piticli tiene a Dolly.

La oveja Dolly, ya un poco deteriorada la pobre, venía con un saco de semillas para calentar al microondas, que ya pasó a mejor vida. Si bien al principio, como es normal, no le hacía mucho aprecio, con el tiempo fue a mayores y hoy en día es una más de la familia. Dolly ha ido de crucero, ha montado en avión, en tren y tiene más kilómetros que el baúl de la Piquer.

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De vez en cuando también le toca Spa (o sea lavarla, porque la pobre coge mugre a tutiplen). Con Dolly más o menos aprendió a tranquilizarse en la cama y si bien arrastramos muchos despertares en estos tres años, la oveja ha sido un elemento tranquilizador.

Así que cuando llegó Pitufona empezamos a probar. Primero fue un conejito Dou Dou de su hermano. Nada. Luego un osito. Nada. Superilusionada me enamoré de un gusiluz.

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Me lo tira a la cara. Unos buenos amigos le regalaron una ratoncita monísima. Ay. La primera noche la abrazó y dijimos, ya está. No. Fue una ilusión fugaz. La famosa jirafa Sophie queda muy bien en las fotos pero solo la mordisquea de ciento en viento.

Y hasta hace unos días no le dábamos mucha importancia, porque más o menos dormía “bien”. Pero llevamos unos quince días que la cuna tiene pinchos. Que quiere juerga, cucú tras, salón…cualquier cosa menos dormir. Y brazos claro.  Y cuando llevas varios días durmiendo menos de tres horas y hay que seguir rindiendo y ejerciendo de padres necesitas un elemento salvador.

Y en esas estamos, buscando muñeco de apego. Se aceptan sugerencias. Y café. Mucho café.

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11 Comentarios

  • Responder Pilar 5 diciembre, 2016 al 7:36 am

    Te explico mi experiencia. El mayor no ha tenido nunca un muñeco de apego, desde que creció un poquito se lleva objetos, pero no siempre el mismo. Ahora con 5 largos ha descubierto el catálogo del corte inglés y lo lleva como una biblia a la cama.
    Con el peque (2 y medio) funciona un muñeco que se estila en Cataluña (MIC se llama) que tiene los brazos muy largos para abrazarte y una narizota grandota para morder.

  • Responder Inma (homoprimerizus) 3 diciembre, 2016 al 8:15 pm

    Pues Payasote tenía uno de bebé pero al llegar el calor me lo tiraba a la cara. Creo que voy a probar de nuevo, a ver si así aprende a dormirse en la cuna. De momento se duerme aún en brazos y ya pesa mucho pero es dejarlo en la cuna y se pone de pie a jugar como no lo deje totalmente dormido…aysss

  • Responder Marieta 2 diciembre, 2016 al 3:20 pm

    Ánimo, estoy segura de que pronto encontrará a su inseparable compañero de sueños. Yo dormí con mi osito heladitos hasta que me independicé y le descubrí tarde… Jajaja

  • Responder Angela 2 diciembre, 2016 al 12:35 pm

    Uyyy no se ha publicado mi comentario!!! Pues eso, que siento ser también portadora de malas noticias, Jimena tiene casi 4 años y no tiene muñeco de apego… Bueno, su padre podría ser el muñeco de apego que es al que llama cada vez que se despierta ;P

  • Responder Angela 2 diciembre, 2016 al 12:00 pm

    A mi con Jimena me pasa igual, dentro de nada tiene 4 años y nada de muñeco de apego… Para eso tiene a su padre al que llama cuando se despierta… jejeje

    • Responder lasonrisadespeinada 2 diciembre, 2016 al 12:01 pm

      jajjaja respiras por la herida…:-P

  • Responder María del Prado Caja Durán 2 diciembre, 2016 al 11:29 am

    Ayy amiga!! Me da que cuando no quieren muñeco de apego, no hay solución. Álvaro cumple este mes 3 meses, y aunque duerme siempre con un dou dou, no le tiene ningún apego, ni le calma ni le relaja… De entre todos los muñecos y juguetes que tiene no hay ninguno que sea imprescindible para él. Así que, la noche que quiere juerga, no queda otra que intentar colecho o unirnos a su fiesta!

    • Responder María del Prado Caja Durán 2 diciembre, 2016 al 11:30 am

      Tres meses, no…. ¡tres años! ya no sé ni lo que escribo…

    • Responder lasonrisadespeinada 2 diciembre, 2016 al 11:33 am

      ufff pues yo es que estoy tan acostumbrada a la oveja de Piticli que creía que iba a ser más fácil…veremos. Gracias por pasarte!!!

    • Responder Paula - Mecachismama 2 diciembre, 2016 al 12:22 pm

      Yo opino igual, no todos los niños tienen muñeco de apego, el nuestro con más de 2 años tampoco tiene uno. Y las noches de juerga en mi experiencia lo único que podía hacer era esperar a que se cansará (unas dos horas). Siento no tener mejores noticias…

      • Responder lasonrisadespeinada 2 diciembre, 2016 al 12:25 pm

        Voy a llorar…jajaja, gracias por pasarte y dejarnos tu experiencia 🙂

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